PRIMEROS AUXILIOS i

por Ernest Platat

 

Comenzamos la serie dedicada a los tratamientos de primeros auxilios en accidentes con la bicicleta con una descripción rápida y estructurada de cuales son los pasos a seguir en caso de pérdida de conciencia por parte del accidentado. No suele ser una circunstancia muy frecuente aunque, como ya hemos comprobado en infobici.com, una actuación rápida, serena y adecuada puede evitar males mayores.

Primeros auxilios en caso de pérdida de conciencia

1 - Como norma general, y debido a que seguramente no conocemos la causa directa de la lesión o su alcance en diversas partes del cuerpo, trataremos al accidentado como si hubiera sufrido un traumatismo generalizado o lesión en la columna vertebral. Por ello deberá tenerse muy en cuenta el mantenimiento del bloque cabeza–cuello–Columna.


2 - Controlar las hemorragias agudas y, en el caso de ser muy abundantes, colocar al accidentado en posición anti-shock.


3 - Comprobar las constantes vitales: pulso y respiración. En el caso de no haber alguna de ellas iniciar la reanimación cardio-pulmonar.


4 - En el caso de que el accidentado tenga pulso y respire hemos de colocarlo en la posición lateral de seguridad para así evitar la asfixia por vómitos al tragarse la propia lengua.


5 - Si en cualquier momento el accidentado recobra la conciencia hemos de tener en cuenta que pueden producirse mareos, vómitos, volver a perder la conciencia en cualquier momento o incluso entrar en coma. Por ello el accidentado debe ser atendido siempre por un médico aunque su estado posterior al accidente parezca bueno.

La reanimación

La reanimación cardio-pulmonar consiste en la realización de una serie de maniobras que persiguen asegurar la legada de sangre oxigenada al cerebro cuando las constante vitales no son las correctas. Este proceso deberá realizarse siguiendo un protocolo estricto ya que, al tratarse de una acción peligrosa para el accidentado, una mala actuación puede tener consecuencias o lesiones muy graves.


En la reanimación cardio-vascular suelen establecerse 2 evaluaciones: la evaluación primaria o RCP, y a valoración secundaria.


Evaluación primaria


1 – Evaluar la conciencia del accidentado: hablaremos e intentaremos que el accidentado nos responda a preguntas muy simples (¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives?...), sacudiéndole ligeramente los hombros o pellizcándole en la cara. Con ello se persigue no solo una respuesta verbal sino también un acto reflejo.

2- Si el accidentado responde se debe pasar a la valoración secundaria que se explica más adelante. Si no responde debemos prepararnos para la evaluación de la respiración.

3 – Colocar al accidentado boca arriba sin almohada en la cabeza. Eliminaremos cualquier elemento de ropa que pueda molestarnos (camisas de cuello, corbatas, pañuelos, sujetadores, cinturones...) tanto en el cuello como en el tórax y abdomen.

4 – Colocarse de rodillas a la altura de los hombros del accidentado e intentaremos notar su respiración acercando nuestro oído a su boca y nariz. Si no se percibe la respiración inspeccionaremos rápidamente el interior de la boca para sacar de ella cuerpos extraños que puedan haber: caramelos, restos de vómito, dentaduras postizas...etc.

 

En el caso de que no podamos extraer el objeto del interior de la boca deberemos ponerlo de costado y golpearle fuertemente con la mano en la espalda. Si esto no da resultado pasaremos a realizar una maniobra de desobstrucción consistente en presionar fuertemente la zona inferior del tórax para comprimir los pulmones y que estos expulsen fuertemente el aire que contienen, consiguiendo así expulsar el objeto que obstruye las vías respiratorias. Esta maniobra debe realizarse sentándose sobre las piernas del accidentado, colocando su cabeza de lado y golpeando fuertemente con el puño de manera oblicua hacia abajo y hacia la cabeza.

 

Si el accidentado está de pie esta operación puede realizarse desde detrás, envolviéndolo por la espalda con un brazo a cada lado y golpeando de la misma manera.

5 – Para evitar que la lengua moleste en el proceso de reanimación de pondremos una mano en la frente empujando hacia abajo y la otra en la nuca presionando hacia abajo, consiguiendo así estirar el cuello elevando la mandíbula y con ella la base de la lengua. De esta manera podremos colocar la lengua correctamente con los dedos de nuestra mano.

Práctica de la respiración


1 - Mantendremos la mano en la nuca presionando hacia arriba, mientras que la otra la utilizaremos para taponar totalmente la nariz del accidentado.


2 – Inspiraremos profundamente todo el aire que podamos y lo expulsaremos dentro de la boca. En esta operación ha de tenerse varios factores en cuenta:
Los labios de ambas bocas deben cerrarse herméticamente.


El aire debe expulsarse de manera moderada durante no más de dos segundos.
Mientras expulsamos el aire debemos mirar al tórax del accidentado para comprobar si este se llena de aire.


3 – Retiramos la boca y comprobamos que el aire que hemos introducido sale por la boca del accidentado. En el caso de que no lo haga puede ser porque no hemos colocado bien la cabeza: deberemos entonces extenderla aun más. Si tras volver a insuflar el aire en el accidentado el tórax no se llena de aire puede deberse a que la lengua continúa obstruyendo las vías respiratorias. En ese caso deberemos empujar el maxilar hacia arriba (con la mano que antes estaba bajo la nuca) haciendo presión en sus ángulos hasta que comprobemos que los dientes superiores están por delante de los superiores. De esta manera nos aseguraremos que la base de la lengua no obstruye la glotis.


4 - Repetiremos las insuflaciones cada 5 segundos (unas 12 o 14 por minuto) y si empieza a recuperarse (tiene respiración) deberemos acompasar las insuflaciones con la respiración del accidentado.


Es importante notar que forzar nuestra propia respiración durante un tiempo largo puede provocarnos mareos, por lo que es recomendable tomar aire suficiente y no expulsarla de manera muy fuerte.

5 – Comprobación del pulso. Con dos o tres dedos (nunca el pulgar) tomaremos el pulso en la arterias carótidas, que podemos localizar si colocamos nuestros dedos a ambos lados de la nuez los deslizamos hacia la nuca unos centímetros. Si el accidentado tiene pulso seguiremos practicando la respiración. En caso contrario comenzaremos el masaje cardiaco externo.